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Amanece algo nublado y amenaza lluvia. Nos levantamos de nuevo alrededor de las 8:30. Esta vez en lugar de desayunar en la cafetería compramos unas galletas y zumos en el supermercado que hay en la propia pensión. Compramos también una garrafa de agua. He olvidado decir que el agua del grifo de esta zona no es muy de fiar, ya que proviene en su mayoría de pozos y puedes tener problemas. También, para prevenir la pájara sufrida el día de antes, compramos unas provisiones ligeras. El plan de hoy es visitar el Monasterio de Sucevita y llegar hasta Campulung Moldovenesc, pasando por Moldovita, donde visitaremos el último de los Monasterios pintados.
Amanece algo nublado y amenaza lluvia. Nos levantamos de nuevo alrededor de las 8:30. Esta vez en lugar de desayunar en la cafetería compramos unas galletas y zumos en el supermercado que hay en la propia pensión. Compramos también una garrafa de agua. He olvidado decir que el agua del grifo de esta zona no es muy de fiar, ya que proviene en su mayoría de pozos y puedes tener problemas. También, para prevenir la pájara sufrida el día de antes, compramos unas provisiones ligeras. El plan de hoy es visitar el Monasterio de Sucevita y llegar hasta Campulung Moldovenesc, pasando por Moldovita, donde visitaremos el último de los Monasterios pintados.
Detalle Monasterio Sucevita |
Paredes Monasterio |
Salimos del Monasterio de Sucevita y enfilamos la carretera que nos lleva hasta hacia el Puerto de Ciumarna. Todo el grupo sabía que hoy nos enfrentabamos a un puerto de montaña de cierta dificultad. Yo sabía que Toni no iba a tener demasiados problemas en subirlo porque los últimos días de entrenamiento en Jaén llevaba un ritmo bueno en las piernas, pero tenía un poco de miedo de que Marta y Roger no estuvieran preparados para un recorrido duro, ya que ellos mismos habían confesado que estaban algo "acojonados".
Convenía marcar un ritmo tranquilo, sin prisas pero sin pausas. Un ritmo que no hiciera la subida excesivamente dura ni excesivamente pesada. Así que marco una marcheta tranquila. Hacemos un tramo de aproximación de unos 10 kms en terreno de "falso llano". Al inicio del puerto, encontramos una señal que nos indica que la subida va a tener un 10% de desnivel y a mi me entra un poco de preocupación, porque si el puerto son unos 15 kms y el desnivel es del 10% vamos a petar seguro.
Agricultores rumanos en Sucevita |
Coronando el Puerto de Ciumarna |
Panorámica del Puerto de Ciumarna |
El camino a Ciumarna |
Comenzamos el descenso del Puerto de Ciumarna. Afortunadamente, la ruta nos ha llevado por el lado más suave de este puerto, ya que la otra vertiente es un serpenteo vertiginoso donde alcanzamos alta velocidad. Como es la hora de comer, pactamos detenernos en el próximo pueblo, Ciumarna, para comer algo. Al entrar al pueblo, nos paramos en un pequeño y cutrecillo "Magazin Mixt", que es como aqui llaman a las tiendecitas en las que se vende prácticamente de todo. La tienda no nos da mucha confianza, pero la dependienta nos "vende" con bastante gracia su negocio hablando en italiano, así que compramos un poco de pan, un rico salami casero, unas galletas, chocolate y unos refrescos.
Descenso de Ciumarna |
Nos los tomamos en la terracita de la puerta. Durante toda la comida contamos con la compañía de un anciano, seguramente con alzheimer, que se pasó toda la santa hora pidiendonos tabaco. Tan pesado se puso que el dueño de la tienda salió 3 o 4 veces a echarlo. La aldea es tan pequeña que pronto nos convertimos en la atracción principal, así que son muchos los vecinos que frecuentan la tienda, que posiblemente no se haya visto en otra, atraídos por la novedad.
Con las fuerzas repuestas, continuamos la marcha hasta Moldovita, donde veremos el último de los Monasterios que tenemos previsto visitar. Solo nos va a quedar el de Putna, cerca de la frontera con Ucrania, pero está demasiado alejado de la ruta como para visitarlo. Desde la aldea de Ciumarna hasta la localidad de Vatra Moldovitei es bastante favorable, por lo que cunde bastante avanzar. Solo hay un par de paradas para hacer fotos y otra más a ponernos de nuevo el chubasquero ya que comienza de nuevo a llover. Llegamos con facilidad hasta Vatra Moldovitei nos desviamos hasta el Monasterio de Molodovita. Según el mapa, unos 4 kms, en la práctica apenas uno.
Entramos en el Monasterio. Lo están restaurando por fuera así que no nos cobran entrada ni nos piden que nos pongamos las faldas típicas, dato que he obviado en la descripción anterior. El Monasterio está también muy bien, pero los andamios desmerecen un poco el lugar. Al salir, nos encontramos con los primeros españoles. Un grupo de Almagro (Ciudad Real) con el que charlamos y alucinan un poquito al ver que somos de Jaén y que le estamos dando la vuelta en bici a Rumanía.
Llegando a Moldovita |
Ahora nos tocaba replantear la etapa. El camino a Campulung Moldovenesc tiene dos opciones. La primera e inicial prevista es subir otro puerto, el puerto de Sadova, algo más corta y espectacular, pero mucho más dura y no parece haber demasiadas ganas de darse una paliza. La opción segunda es seguir el cauce del río Moldova hasta Vama, para volver a la "pestosa" nacional hasta Campulung Moldovenesc.
Empleada rumana junto a la fachada del Monasterio de Moldovita |
Camino a Vama |
Afortunadamente, Campulung no estaba demasiado lejos. Al entrar comenzamos a buscar un lugar donde dormir. Justo al principio, encontramos un cartel que anuncia un hotel de montaña a 100 mts y además está muy cerca del cruce que nos tenemos que tomar al dia siguiente. Nos acercamos hasta el hotel a preguntar y ver las instalaciones. El hotel es prácticamente nuevo. Las instalaciones de los alrededores están todavía por terminar, pero por dentro esta todo absolutamente impecable. Las habitaciones son muy acojedoras y cuenta con un restaurante donde estaba la chica que regentaba el establecimiento junto a su hijo de unos 8 años.
La dueña nos atiende en italiano. El precio nos parece razonable, así que para que buscar más. Nos quedamos y parece que vamos a ser los únicos clientes del hotel, justo cuando llegan una pareja de franceses de unos 50 años. Subimos a las habitaciones a darnos una ducha merecida y a descansar hasta la hora de cenar.
La cena, de nuevo a base de comida típica rumana. Yo pido Mamalinga, una especie de puré con salsa de yogur y Toni Tochitura, un guiso con carne bastante pesado. Roger y Marta siguen fieles a la milanesa de pollo o snizel du pui con patatas fritas. Sin embargo, compartimos entre todos la comida y una botella de vino.
Tras la cena, una sobremesa de risas y de charla hasta que el sueño empieza a ganarnos. Pactamos el desayuno para las 8 del día siguiente. Esta vez, el grupo se impone, con la ayuda de la dueña del establecimiento, ya que yo había propuesto las 7:30 para aprovechar el día. En esa negociación surge una de las frases del viaje "Sería interesante que de una p*ta vez, pudieramos madrugar", con la que nos vamos a la cama.
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Cena rumana |
Tras la cena, una sobremesa de risas y de charla hasta que el sueño empieza a ganarnos. Pactamos el desayuno para las 8 del día siguiente. Esta vez, el grupo se impone, con la ayuda de la dueña del establecimiento, ya que yo había propuesto las 7:30 para aprovechar el día. En esa negociación surge una de las frases del viaje "Sería interesante que de una p*ta vez, pudieramos madrugar", con la que nos vamos a la cama.
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